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Mitos y verdades sobre el cáncer de seno

La mayor parte de la población basa sus creencias en mitos con respecto a la mayoría de los temas. Por tal motivo, constantemente los expertos realizan estudios para comprobar la veracidad de la información manejada por la sociedad, en este caso, el resultado de dichos estudios es una diversidad de debates referentes a mitos y verdades sobre el cáncer de seno.

Cáncer de seno: mitos y realidades

# 1 Mito: padecer de cáncer si utiliza un brassiere con “ballena” o varillas de soporte, es uno de los mitos y verdades sobre el cáncer de seno. Realidad: una teoría afirma el daño ocasionado por las varillas a los vasos linfáticos, causando la acumulación de toxinas y posterior cuadro cancerígeno, y es falsa. Pues, ninguna prenda de vestir, por muy ajustada que esté, causará cáncer. De todas maneras, evitemos usar prendas de vestir muy ajustadas.

# 2 Mito: No estoy propensa a padecer cáncer porque en mi familia no hay antecedentes de la patología. Realidad: La mayoría de las mujeres que padecen la enfermedad no presentan factores de riesgo, ni siquiera antecedentes familiares de la enfermedad. Sin embargo, la historia familiar es importante, puesto que el riesgo de padecerla aumenta (al punto de duplicarse) si un antecedente en primera línea sufre o sufrió esta patología.

# 3 Mito: Si tengo una bolita en un seno, lo más probables es que sea maligno. Realidad: Alrededor del 70% u 80% de los bultitos que podamos detectar en los senos están ligadas a quistes, fibromas, condiciones fibro-quísticas, fibro-adenomas, entre otros y son totalmente benignos. Sin embargo, de acuerdo a la incidencia y condición, el médico juzgara la necesidad de realizar punciones, biopsias, extracciones o tratamientos para ello.

# 4 Otro de los mitos y verdades sobre el cáncer de seno coloca el uso de desodorante como una causa de padecimiento de la enfermedad. Realidad: en un estudio se encontraron trazas de un químico llamado parabeno, con propiedades similares a las del estrógeno y que se presenta en los desodorantes como agente de conservación. Pero, no se encontró un nexo posible entre la presencia de este agente en el desodorante y el padecimiento de la enfermedad.

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